sábado, 29 de septiembre de 2007

Fecha 11/Apertura '07_3

Tigre se durmió y el Pincha reaccionó










Martínez se cruzó varias veces
con Álvarez. El 2-2 fue intenso.

Buenos Aires. Hasta 10 minutos antes del final, Tigre ganaba 2-0 con relativa comodidad, administrando la pelota y disponiendo de llegadas ofensivas como para ampliar la diferencia en el marcador. Pero no lo hizo. Y eso, en el fútbol, suele pagarse caro.
Esa es la explicación más simple que puede trazarse de un partido vibrante, que tuvo siempre a la visita dejando una mejor imagen, pero que encontró a Estudiantes muy enchufado en el tramo final. El Pincha descontó a los 37 y empató a los 44. Todo, más allá de los merecimientos si se hace la evaluación recorriendo todo el partido.
Tigre se había puesto al frente en el primer tiempo, con un cabezazo del paraguayo Néstor Ayala y un toque corto de Juan Carlos Blengio, a la salida de un tiro libre que el arquero mariano Andújar no logró controlar. Pero careció de la solidez ofensiva como para definir la historia cuando pudo, porque Estudiantes le dio muchas ventajas atrás en su manía de ir al frente en el medio del desorden.
En el complemento, Tigre procuró afirmarse pero fue debilitándose arriba. Eso le posibilitó al Pincha adelantarse unos metros, correr riesgos defensivos para ajustar la presencia en el ataque, viendo que su rival no respondía.
Alayes, sin marcas, encendió la ilusión con un cabezazo. Y sobre el final, Maggiolo puso el 2-2 definitivo.

La Voz, por NN.

Fecha 11/Apertura '07_2

Tigre se dejó estar y lo pagó con un empate

Vencía 2-0 a Estudiantes, en La Plata, pero se retrasó y le igualaron en el final.

LA PLATA.- Este torneo puede escribir un libro sobre los partidos que cambiaron su curso cuando nadie lo esperaba. A veces, por casualidad; a veces, con razones visibles. Pero a Tigre no le importan las explicaciones después de una noche que creyó suya, que lo vio lucirse durante un largo rato, pero que lo dejó con un sabor agrio por el empate agónico de Maggiolo. Era un 2-0 claro, indiscutible; terminó en un 2-2 impensado, que tal vez -quién sabe, entre tanta irregularidad- le sirva al equipo de Simeone para reencontrarse con el espíritu extraviado desde hace un tiempo.

En un primer tiempo impecable, Tigre desplegó todos los recursos colectivos con que había arrollado a River cinco días antes. Fue criterioso para manejar la pelota y concentrado para recuperarla, astuto para atacar y con hombres compenetrados con sus funciones. Eso lo contrapuso a un rival desgajado, librado a lo que dieran individualidades erráticas, distanciado de la poderosa presencia que ahora extraña. Los hinchas de Estudiantes creían que el regreso de Verón, después de una lesión, repararía los problemas que hacen sufrir al Pincha desde hace rato. Craso error: la Brujita no podía tomar las riendas del equipo.

La ventaja de 2-0 que tomó Tigre en esa primera parte fue perfecto correlato del desarrollo. La consiguieron un cabezazo de Ayala y un remate de Blengio tras un doble rechazo de Andújar, en una muestra de obstinación ofensiva. Verón estuvo cerca de ser expulsado tras un golpe a Ereros, y Alayes debió serlo por un foul violento.

Tigre se retrasó en el segundo tiempo, pero Estudiantes, puro empuje, no parecía en condiciones de inquietarlo. Hasta que el cabezazo de Alayes le puso al partido el suspenso que no tenía. Estudiantes creyó, Tigre dudó y la escena ya era otra. La última corrida de Maggiolo cerró el drama con el gol del empate, obviamente con gusto a derrota para un equipo que, igual, sigue ganándose el respeto de todos.

La Nación, Martín Carrasco (h.)

Fecha 11/Apertura '07

En la selva mando yo

El Matador se estaba haciendo un lindo festín en el patio del León, pero se asustó al final: el local, ya sin el Pelado Verón, le tiró la melena y le sacó el triunfo del buche.










Igual, el gol de Ezequiel Maggiolo
no devolvió el buen clima en Estudiantes:
Simeone se fue sin hablar. Y Verón, también.

La confianza, resultante intangible pero concreto del poder de la mente humana, puede cambiar la polaridad de un cuerpo. O de 11. Lo curioso es que va y viene. Es claro: anoche había olor a cataclismo pincha provocado por Tigre. Y terminó con el León aferrado a la esperanza de que el Dios que el jueves jugó para River y en contra de Botafogo, se diera una vueltita por el Unico de La Plata para provocar otro milagro. La chapa se clavó en 2-2. Y ahí sigue lo curioso de lo que va y viene, porque lo que ahora es negativo en un rato se convierte en positivo, y viceversa: a priori, el Pincha renegaba del empate y el Matador pedía a gritos lapiceras para firmarlo. En el final, Estudiantes celebró la igualdad porque remontó un 0-2, y Tigre se dio la cabeza contra la pared porque, un error de Daniel Islas en el final, lo privó de otro fenomenal batacazo y le sirvió la parda a Maggiolo. Justo a Lechuga, un producto fatto in Victoria. La realidad es que el 2-2 resulta políticamente correcto...

Se habló de polaridad y anoche se vieron los polos opuestos. Al principio, Tigre fue compacto, ordenado, rápido, confiado y contundente. Estudiantes fue largo, embarullado, dudoso y livianito en el área. El León, sólo pretencioso en su imagen por algunas figuras que mantiene, fue superado por este Tigre que no deja de sorprender. Habrá que avisarle al resto de los equipos que éste de Diego Cagna no pierde el hambre ni siquiera después de haberse comido un elefante (River). Lo confirmó ayer: en el primer tiempo, famélico, no dejó pensar a su rival con una presión feroz en toda la cancha (por uno de Estudiantes siempre había dos de Tigre) y arriba armó un desastre con el trío Ayala, Giménez y Ereros.

El problema fue que Tigre se cayó en el segundo y el León, sin el Pelado en la cancha, volvió a lucir su melena y a mostrar sus garras. La entrada de Piatti, en reemplazo de un desconocido Verón, le cambió la dinámica a aquel equipo aletargado. No se ordenó, pero fue más incisivo. Y Tigre se asustó, no la agarró más e hizo el peor negocio posible, porque no se defendió con la pelota, algo que tan bien había hecho contra River. Alayes (que jugó regalado desde el primer tiempo) se lo puso en la mira. Y Maggiolo lo bajó. Así, el León acomodó las cosas y mantuvo su reinado en la selva.

Olé, La Plata (Corresponsal: Juan M. Allan).

jueves, 27 de septiembre de 2007

Fecha 11/Apertura '07_Previa

No pierde la fe

"Aún no mostré lo que puedo dar", dice Sebastián Ereros.













"No me desespero".

Fue titular los primeros cuatro encuentros, pero su bajo rendimiento hizo que Diego Cagna lo sacara de los 11 y que ni siquiera ocupara el banco en la quinta fecha. Luego de aquel partido estuvo entre los 18 pero apenas jugó contra River —desde el inicio—. Mañana, en la visita a Estudiantes, el técnico volverá a contar con Sebastián Ereros (juegan los mismos que contra los de Núñez). "Creo que Cagna nunca perdió la confianza en mí. Sé que no tuve el nivel que se esperaba. El que me conoce sabe que todavía no mostré lo que puedo dar", afirmó el delantero.

Su última temporada en Vélez no fue positiva ya que no jugó a partir de junio del año pasado. "Estuve mucho tiempo inactivo y en algún momento eso se nota. Ya voy a volver a mi nivel. Es cuestión de tiempo", contó Ereros, quien, pese a no haber tenido buenas actuaciones en este torneo, confía en que las cosas empiecen a darse como quiere. "Cuando pueda realizar jugadas que intento hacer o convierta algún gol, quizá me voy a tranquilizar un poco más. Pero no me desespero". De todos modos, el punta concluyó: "No pienso en hacer un gol ya. Primero quiero encontrar el desequilibrio, crear situaciones de gol y también tenerlas".

domingo, 23 de septiembre de 2007

Fecha 10/Apertura '07_Anales

Cómo fue la última victoria de Tigre sobre River










Ocurrió hace casi sesenta años. El resultado de ese choque fue determinante para el futuro de la entidad de Núñez. Detalles de aquella tarde de 1947

Tigre había vencido a River por última vez, antes de su gran triunfo de hoy, el 2 de noviembre de 1947, en Victoria, por la vigésimo octava fecha del campeonato de ese año, de modo que habían transcurrido exactamente 59 años, 10 meses y 21 días.
En tal ocasión el equipo tigrense se había impuesto por 3 a 2 y con ese resultado impidió que River se consagrara campeón a dos fechas del final al tiempo de lograr dos puntos valiosísimos en su lucha por evitar el descenso.
Una semana más tarde el cuadro de la banda se consagró al imponerse por 4 a 0 a Rosario Central, en tanto que Tigre, que cayó 5-1 frente a Racing, debió esperar hasta la última fecha para asegurar su permanencia y mantuvo la categoría al vencer 3-1 a Huracán (descendió Atlanta, con dos puntos menos).
Después de aquél 1947 Tigre y River volvieron a jugar en 20 ocasiones, con 13 triunfos de River y 7 empates.
Con anterioridad, en el ciclo amateur habían jugado 19 encuentros con cinco victorias de Tigre, 11 de River y 3 empates. Ya en el profesionalismo, entre 1931 y la primera rueda de 1947, los partidos fueron 25, con 20 triunfos de River, 3 de Tigre y 2 empates.
Antes de hoy, Tigre sólo le había ganado una vez a River por tres goles de diferencia: 3-0 en 1915.

Síntesis
Tigre: Rubén Villafañe; Juan Eguiguren, José García Pérez; Fernando Rubio, Rafael Arcos, José Rico; Humberto Fiore, Pascual Giorgetti, José Antonio Gómez, Amable López y Alberto Cardona.
River Plate: Héctor Grisetti; Ricardo Vaghi, Luis Ferreyra; Norberto Yácono, Néstor Rossi, José Ramos; Hugo Reyes, José Manuel Moreno, Alfredo Di Stefano, Ángel Labruna (foto) y Félix Loustau.
Goles: en el primer tiempo, 42m. Giogetti (T). En el segundo tiempo, 5m. Loustau (RP); 15m. Arcos (T); 27m. Labruna (RP); 30m. López (T). Árbitro: Alberto Jiménez.
Cancha: Tigre.

Infobae, Fuente: DyN.

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