lunes, 17 de septiembre de 2007

Comentario

Si bien como hinchas tenemos más de bilardistas que de menottistas -lo cual no me parece tan malo-, no hay que quedarse disconforme con el rendimiento del equipo ante el azulgrana. Los números mandan, es un hecho, pero fue clara la superioridad de Tigre en el encuentro. Y más que la superioridad, que puede ser algo circunstancial que depende tanto del equipo visitante como del local, hay que tener en cuenta que siempre se salió a buscar el partido (lo mismo con respecto al encuentro ante Newell's). Sintieron el aliento en la nuca y eso fue evidente. "Un equipo chico" los apuró en su campo, al punto de que Orión se cansó de pedir la hora. Pero todo esto es sabido, todos lo vimos. Lo llamativo es cómo los diversos medios audiovisuales y gráficos levantaron esta información. A mí parecer tendrían que sacarse esa tendencia de mierda de sacar campeón a equipos-estereotipo antes de tiempo y sólo con la palabra (palabra que tiene más de adivinatoria que de seria). "Facilidad de gol", "Aura de campeón" y etc. de frases hechas que no se condicen con el rendimiento del equipo en la cancha. Los periodistas se refugian en esos lugares comunes esperando que la realidad, como por arte de magia, confirme sus pre-nociones. En el caso de lo contrario, que sucede muy comúnmente, destrozan a directores técnicos, jugadores y directivos. Todo eso para defender su credibilidad (tan mellada) ante una audiencia a la que ya engañaron con sus frases-fetiches. Ni tanto ni tan poco, che. Un juego macabro en el que los que peor la sacan son los equipos que vienen de abajo, cuyo único estandarte es una humildad insoslayable, los cuales acaban quedando en los márgenes de los análisis.
Sus triunfos son suerte, sus derrotas anunciadas.

Por supuesto que lo que respecta al desenvolvimiento de los medios trasciende mi monoteísmo. Dos ejemplos sencillos pueden ilustrar la cuestión tratada: Boca y Newell's. La semana pasada (lunes o martes, no recuerdo) salió un comentario en diario Olé del cual era protagonista Martín Palermo. En pocas palabras: poco más y lo mandan al banco de Estudiantes... de Buenos Aires. Yo no soy bostera, pero noto que a pesar de haberse quedado sin una pierna (Román) el Xeneize se mantuvo sino en la punta, muy cerca de ella. El equipo se reorganizaba de partido en partido, teniendo a un loco Palermo cada vez más cómodo sin su enganche predilecto. En fin... No es raro que venga de Olé, que son los especialistas en encontrarle el pelo al huevo.
Por otra parte y más peligroso que aquello es esta frase que fue largada al aire durante la transmisión del clásico rosarino: "Estos resultados sacan técnico". No, señores, los resultados no sacan técnicos, las personas con autoridad superior sacan técnicos. La frase, tirada inocentemente, disfrazada de estadística, no sólo es alarmante sino cómplice de una futura acción. Si Pirulo Montoto dice "Qué se vaya Marini" eso sólo tiene una relevancia folklórica, pero si alguien con relativa autoridad dice eso a través de un medio masivo de comunicación no es ni inocente ni folklórico. Más aun si el medio empleado (que no sólo tiene llegada a miles de personas) marca Agenda. De la frase a la renuncia (voluntaria o no) de Marini había sólo horas. "Mejor antes que después", de todos modos al día siguiente la avalancha de presiones (institucionales y periodísticas) sería tal que la renuncia se vería inevitable. ¿Frase inocente?

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