Entrevista Leandro Lázzaro
"Y pensar que antes me entrenaba con esquís"
Tigre sorprende. Porque ascendió a Primera y enseguida le tomó la mano a la máxima categoría del fútbol argentino. Leandro Lázzaro también sorprende. Porque después de una carrera que lo llevó por destinos impensados, llegó al equipo de Victoria para hacerse un lugar a fuerza de goles. No obstante, debió transitar por caminos bastante curiosos para llegar a este presente de ensueño.
"Yo llegué a entrenarme en esquíes", avisa de entrada en la charla con SportsYA, como para agregarle más ingredientes a una historia que llama la atención con tan sólo observar su currículum. Es que después de 79 partidos en Nueva Chicago, allá por 1998, le dieron la oportunidad de irse a jugar a Republica Checa para defender la camiseta de Sparta Praga. Y Lázzaro no la desperdició.
SportsYA: ¿Qué pensaste en ese momento?
Leandro Lázzaro: Que si mi destino era irme a República Checa tenía que seguirlo. Además, el sueño de todo jugador es irse a las ligas más importantes de Europa. Y al menos allá iba a estar un poco más cerca. Pero fue difícil, porque no tenía idea con qué me iba a encontrar y, al ser el primer sudamericano en jugar en aquel país, tampoco tenía a nadie para consultar.
SYA: Pero te salió bien…
LL: Claro. Me la jugué. Y me pasaron muchas cosas lindas. Pensé que iba por un tiempo nomás y terminé jugando cuatro años allá, jugué Copa UEFA, salí campeón de la liga local, me eligieron como mejor extranjero cuatro veces, fui goleador… No me puedo quejar. Pero al principio no fue tan fácil.
SYA: ¿Por ejemplo?
LL: El principal obstáculo era el idioma: estaba en los entrenamientos y no me hablaba con nadie, porque nadie me entendía ni una palabra. Además, estaba el tema del clima, porque allá se entrenan y juegan con 18 grados bajo cero… La adaptación fue complicada, si hasta me ponían esquís para entrenar.
SYA: ¿Cómo?
LL: Hacíamos la pretemporada en una montaña y, en lugar de correr, esquiábamos 32 kilómetros. Encima, después teníamos que entrenarnos en tres turnos. Era durísimo. Y para colmo, yo nunca había esquiado en mi vida. Tardaba como seis horas en dar una vuelta completa al circuito…
SYA: ¿Y no se te ocurrió volverte a la Argentina?
LL: Sí, claro… Pero tenía un contrato de tres años y medio y lo tenía que respetar porque en el club esperaban mucho de mí. Así que me dije: ‘Bueno, vamos para adelante a ver qué pasa’. Me atendieron de primera y yo respondí con goles, así que eso simplificó mucho las cosas.
Pero enseguida deja en claro que su cabeza no sólo hay fútbol. “Otra de las cosas lindas de una ciudad como Praga es la movida cultural. Mi viejo laburaba como escenotécnico en el Colón y ahí aprendí de teatro y de opera. Por eso, estando en República Checa todo eso también me llamó la atención”.
Después, el fútbol lo llevó a Italia, donde se desempeñó en el Salernitana de la Serie B (“Estuvimos a punto de ascender, pero no se pudo”) y en varios equipos de ligas menores: “Fue una experiencia muy linda porque me permitió conocer ciudades increíbles”, recuerda.
Ahora, de vuelta en la Argentina, es parte importante del sorprendente Tigre de Diego Cagna. “Las claves de nuestro éxito son que somos un grupo humilde y muy unido. Tiramos todos para el mismo lado y somos muy optimistas. Los resultados están a la vista…”
SYA: ¿Cómo es la relación con Cagna?
LL:Es un compañero más. Lo respetamos porque es nuestro entrenador, claro. Pero la relación es muy amena. Juega al fútbol-tenis con nosotros, se prende mucho en el grupo y eso le hace muy bien a la unidad.
SYA: ¿Para qué está este Tigre?
LL: Ahora, para seguir sumando y escaparle al descenso. Estamos bien, pero no tenemos que desviar los ojos de nuestro verdadero objetivo. Claro que el presente ilusiona, pero ahora se vienen partidos muy difíciles. Si los pasamos bien, ahí veremos cuál es el verdadero techo de este equipo.
SportYa por Fernando Guidás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario