lunes, 17 de septiembre de 2007

Fecha 9/Apertura '07_4

SAN LORENZO DERROTO A TIGRE

El "grande" pareció el "chico" y el "chico" pareció el "grande". San Lorenzo fue el que ganó, el que se quedó con el resultado, pero sólo porque fue el que hizo más goles. Por eso en el final, el balance fue claro: puntos para el "santo", aplausos para el "Matador".




Hirsig ya ejecuto la media chilena, la cual abria el marcador




Y Tigre, principal protagonista de la historia por posesión de pelota, actitud y buen fútbol, fue el de las manos vacías, en un partido indiferente a los merecimientos desde el punto de vista de las cifras y hasta empañado por la injusta anulación de un gol al conjunto de Victoria. Con goles de Hirsig en el primer tiempo y Silvera en el complemento, a San Lorenzo le alcanzó para obtener un sufrido triunfo ante el ascendido "Matador" de Diego Cagna, que de penal y por intermedio de Leandro Lazzaro se fue del Bajo Flores con un 1-2 con tinte mentiroso. Golpeado por su reciente eliminación en la Copa Sudamericana y los tres partidos seguidos en el Apertura, el "Ciclón" llegaba al duelo de "azulgranas" sin esconder que lo único que le importaba era ganar como sea, como se dice cuando imperan los temores. Y en su producción eso quedó más que en evidencia, tanto como que en su condición futbolística hoy por hoy es un equipo con inequívocos síntomas de estar en baja.
Sin exageraciones, jugó algo parecido al equipo campeón -nada más que "algo"- sólo un cuarto de hora. Fue el lapso en el que después de que Tigre le mostrara peligrosidad con dos llegadas rápidas, Hirsig, el "Malevo" Ferreyra y el "Chaco" Torres pudieron ganar en el medio. A partir de eso, Islas era llamado a trabajar. Voló para taparle un bombazo a la "Gata" y para desviar en un ángulo un tiro libre de Ferreyra. Y enseguida, para impedir que un cabezazo de Méndez se le meta. Pero su manotazo salvador le cayó a Hirsig y una rara pirueta del volante y un rechazo fallido de Galmarini en la boca del arco hicieron el 1-0. De allí en más, todo fue de Tigre, que le hizo circular la pelota al "Ciclón" hasta el final. De hecho, llegó al empate con Román Martínez, no convalidado por Baldassi a instancia del línea Claudio Rossi cuando el volante estaba perfectamente habilitado. Incluso con el 2-0 conseguido en el segundo tiempo (en una llegada aislada Silvera desvió astutamente de taco un remate de Hirsig), San Lorenzo estaba parado en el campo como un equipo perdido, y era Tigre el que mandaba, aún pecando de no acertar con los centros y la última puntada. Sin embargo, Méndez derribó en el área a Matías Giménez. Por la acción, Baldassi, que venía de confundir a todos al explicar la legitimidad del gol de Silvera, corrigió una pasada amarilla al "Gallego" que en verdad era de Bottinelli. Y desde los doce pasos Lazzaro acercó las cifras un poco más a la realidad y puso a los de Cagna aún más amenazantes sobre el arco de Orión. Justicia hubiese sido el que los tres puntos viajaran a Victoria. Pero San Lorenzo tuvo ayer consigo a la suerte, tan grande, como su sufrimiento por otro magro rendimiento.

Diario Crónica por Luis Frydel

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